(-) LA LEY DEL DIOS.

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(-) LA LEY, LA GRACIA Y LA IRA DE DIOS.
(-) El CASTIGO ETERNO
(-) DIOS CARGO TODA SU IRA SOBRE LA CRUZ
(-) LA VERDAD SOBRE LA GRACIA
(-) LA OBRA DE LA GRACIA.
(-) GLORIFICADO A DIOS A TRAVES DE LAS OBRAS.
(-) LA LEY DEL DIOS.
(-) DIOS NO ESTA LOCO CONTIGO
(-) LOS CREYENTES Y LA LEY.

1. Las personas están abiertas al engaño, porque vivimos en una cultura que identifica la verdad de acuerdo a sus sentimientos, en lugar de a hechos objetivos.
a. En nuestros días, se ha vuelto bastante común escuchar, a cristianos profesos hacer declaraciones como estas: simplemente, lo siento, hay muchos caminos hacia Dios, un Dios amoroso nunca dejaría que nadie vaya al Infierno. Dios es perdonador, no le molesta el pecado, a él solo, le importa que seamos felices.
b. Todas estas declaraciones son incorrectas, porque son contrarias a la Palabra de Dios, la Biblia. Dios no se revela, a sí mismo, ni revela su voluntad a través de sentimientos personales; Él se revela, a sí mismo las Escrituras. C. La Biblia es nuestra única fuente de información cien por ciento, objetiva y precisa sobre Dios, lo que pasa, es que no estamos tomando el tiempo para estudiar, quién es Jesús y por qué vino, según la Biblia, para que no seamos engañados.
2. XNUMX. Recientemente, hemos estado explicando acerca de una gran explosión, de la enseñanza de la gracia en los círculos cristianos. Si bien alguna parte de esta enseñanza es buena, la mayor parte, es falsa e inexacta, lleva a conclusiones erróneas a quienes, no están familiarizados con la sana doctrina bíblica.
a. Últimamente, la gracia, se ha convertido en una excusa, para vivir una vida lujuriosa, incluso entre creyentes. Otros dicen, como cristiano, hay cosas que debemos hacer (como rezar, leer la Biblia o vivir de acuerdo con un determinado modelo) cuando no dicen que hagamos obras, están tratando de someternos a la ley.
b. Así que, hemos estado examinando lo que dice la Biblia sobre la gracia y las obras. En esta lección, agregaremos la ley a nuestra discusión, a medida que continuamos nuestro estudio de Quién es Jesús y por qué vino a la tierra.

1. El pecado trato de frustrar, este plan, porque un Dios santo, no puede tener hijos pecadores; ni puede pasar por alto, el pecado, ni dejar que hombres y mujeres que vivan libremente en pecado.
a. La pena por el pecado, es la ira de Dios, que es la separación eterna de la presencia de Dios (Juan 3:36), no hay acción, ni esfuerzo que podamos hacer, que rectifique nuestra condición (Romanos. 5: 6).
1. Dios, motivado por su amor divino, eligió tratar con nosotros en gracia, para hacer por nosotros, lo que nosotros no podíamos hacer, Él tomó carne (se hizo completamente hombre, sin dejar de ser Dios), nació en este mundo y murió para salvarnos del castigo del pecado. (Juan 1: 1; Juan 1:14; Hebreos 2: 14-15)
2. Jesús tomando nuestro lugar, se convirtió en nuestro sustituto, y en la cruz, recibió el castigo, que nosotros deberíamos haberlo recibido. Él cumplió, la justicia de Dios en nuestro nombre. (Isaías. 53: 4-6; Romanos. 4:25).
b. La gracia, es un favor, no ganado por nuestros propios méritos, Dios nos mostró su gracia, al salvarnos del pecado y el castigo, a través de la Cruz de Cristo. Jesús no murió para que sigamos pecando, El murió para abolir el pecado. (Hebreos 9:26)
1. Dios, por en su gracia, nos ha justificado. Justificar significa, reconocer inocente al culpable, absolviéndolo de toda culpa. La absolución, es una resolución judicial, de una corte de justicia penal, que declara libre, al inculpado, retirando todos los cargos, por no encontrar evidencia en su contra. (Romanos. 3:24; Tito 3: 7; Colosenses. 2:14)
2. XNUMX. Cuando inclinamos nuestras rodillas ante Jesús y lo recibimos, como Salvador y Señor, Su sacrificio, es suficiente para librarnos de todos los cargos, simplemente la carpeta de cargos, se hecha al basurero. En El, estamos justificados, absueltos, declarados justos y limpios de toda maldad
A. Dios ahora, nos tratar, como si nunca hubiéramos pecado, estamos limpios por el sacrificio de Cristo, Él ahora vive en usted, usted es templo de su Espíritu, ha sido restaurarlo conforme al propósito de Dios, para ser un hijo santo o justo. (Colosenses. 1:22)
B. El Espíritu Santo le ha transformado, de pecador a hijo a través de la transformación. Literalmente ha nacido de Dios y es participante de la vida eterna en Cristo Jesús. (Tito 3: 5; Juan 1: 12-13; 5 Juan 1: 5; 11 Juan 12: 1-4)
2. No hay obras (ninguna acción que podamos hacer o realizar) que nos puedan salvar del pecado; no hay nada que podamos hacer para merecer la regeneración. Somos salvos y nacidos de nuevo, no por nuestras propias obras o esfuerzos, sino por la gracia de Dios, cuando creemos en Jesús. (I Timoteo 1: 9; Efesios 2: 8-9)
a. No podemos salvarnos de nuestros pecados, a través de nuestras obras. La salvación que hemos recibido, es un regalo; hacemos obras porque ya somos salvos y queremos, demostrar una evidencia externa del cambio interno, que Dios por su gracia, ha producido en nosotros.
b. Estas obras o acciones, no son un medio para ganar o merecer la ayuda y las bendiciones de Dios, más bien, son una demostración, de que hemos sido restaurados, al propósito en que fuimos creados, ser sus hijos santos, justos. (Efesios 2:10; Tito 2:14)
1. Todo el tema del Nuevo Testamento, con respecto al pecado y la vida santa, es resultado del poder de Dios, somos santos y justos por la gracia de Dios. (I Pedro 1: 14-16; Efesios. 5: 1-2; Gálatas 5: 13) Un cambio de comportamiento, el intento por vivir una vida santa, los esfuerzos por obedecer la Palabra de Dios; no son suficiente para ganarse, el amor y la salvación de Dios, sino, son todas expresiones de salvación genuina; si en su vida faltan estas cosas, tiene que preocuparse, porque no ha nacido de nuevo. La regeneración experimentamos muchas cosas, amor profundo para Dios, obediencia a la Palabra de Dios, control de nuestra mente y nuestras emociones
a. El nuevo nacimiento, es el comienzo, de un proceso que limpiará completamente todo nuestro ser de la corrupción y nos transformara a la imagen de Cristo. Jesús, en su humanidad, como hombre en la tierra, es el patrón para la familia de Dios. (Romanos. 8: 29-30)
b. En este momento, estamos terminando como es el progreso de la gracia, somos hijos justos y santos de Dios por el nuevo nacimiento, sin embargo, no estamos totalmente transformados a la imagen de Cristo, hay cosas que todavía faltan en nuestra vida.
1. Dios trata con nosotros a base de nuestra nueva identidad, como sus hijos, sobre la base de la parte que está terminada, porque confía, en que, todo el proceso e redención, finalmente se completará. (Filipenses 1: 6)
2. Cuando nosotros, como un hijos santos y justos, pecamos (cometemos pecado ocasionalmente), no cambia, igual somos como hijos de Dios; pecamos aunque somos salvos, porque somos imperfectos, sin embargo, podemos confesar nuestros pecados y apartarse; el pecado ocasional, no deshace el trabajo de la Cruz, porque tenemos abogado.
C. El conocimiento de este proceso, nos transforma progresivamente a la imagen de Cristo, deberíamos hacer nuestro mayor esfuerzo para vivir con rectitud; no para ganar o merecer la ayuda y bendición de Dios, sino para cumplir el propósito de Dios. (I Juan 3: 3; Tito 2:11-13)

1. El significado principal de la palabra ley, según el Diccionario es: una regla de conducta o una acción establecida y aplicada por la autoridad suprema del gobierno.
a. La ley, se ha convertido en una mala palabra en ciertos círculos cristianos, porque parece, un sinónimo de "las reglas;” para algunos, el cristianismo, no se trata de reglas, sino de relación. Sí, el cristianismo es una relación, pero no, significa que la ley y las "reglas" no tengan lugar en una relación.
b. Al comenzar, nuestra explicación sobre la ley, consideremos este pensamiento, tomando el mismo discurso en que, Jesús advirtió a sus seguidores que mucho engaño religioso precederá a su regreso, también dijo, que la corrupción o la maldad abundarán (Mateo 24:12). La iniquidad, proviene de una palabra griega, que significa ilegalidad.
1. Esta misma palabra, se usa para describir al gobernante mundial final (Anticristo) que se opondrá al regreso de Jesús. (II Tesalonicenses. 2: 7-8) Porque el misterio de la iniquidad (la misma palabra griega) ya está en acción, entonces, el sin ley (la misma palabra griega) será manifestado.
2. Daniel, profetizó sobre este último gobernante mundial, dijo que, hablará palabras contra el Altísimo, y se propondrá cambiar los tiempos y la ley (Daniel. 7:25).
3. Es sorprendente ver que, al mismo tiempo, al engaño religioso aumentando en nuestra cultura, también, la falta de respeto a la ley, incluso en la misma Iglesia. Seguir este estándar de comportamiento produce profanación.
c. Al igual, que las palabras gracia y obras, la palabra ley, se usa de varias maneras en la Biblia, pero, en general, la ley significa la voluntad de Dios, revelada con respecto a la conducta humana.
1. La ley (o voluntad) de Dios, se ha expresado de diferentes maneras, en diferentes épocas, a lo largo de la historia del hombre en la tierra; todas estas expresiones, se fundamentan en que los hombres deben amar a Dios y amar a sus semejantes.
2. Los primeros humanos, Adán y Eva y sus hijos, Caín y Abel, estaban bajo la Ley del amor.
Jesús dijo, que la Ley de Dios, se puede resumir en dos declaraciones: ama a Dios con todo tu corazón, alma y mente y ama a tu prójimo como a ti mismo. (I Juan. 3: 11-12; Mateo.22: 37- 40)
2. Cuando se menciona, el término ley, lo primero que se piensa es, en la Ley de Moisés, que incluye los Diez Mandamientos y fue dada en un momento específico, a un grupo específico, con un propósito específico.
a. Dios, le dio esta Ley a Moisés en el Monte Sinaí, poco después, que Israel, fue liberado de la esclavitud en Egipto; la descripción, más detallada de la ley dada en la Biblia, incluye leyes civiles y penales, leyes dietéticas, leyes ceremoniales y de sacrificio.
b. Los israelitas habían vivido como esclavos en una tierra extranjera durante 400 años y la Ley fue diseñada para ayudarlos a establecer una sociedad relacionada con el Señor, una vez, que se establecieron en Canaán.
1. Gran parte, de la Ley fue dada, afrontar y eliminar, prácticas asociadas a la adoración de ídolos, que Israel aprendió mientras vivía en Egipto. (Éxodo. 23:19; Levítico 17: 7; 18:23; 19:19)
2. La Ley fue dada para exponer el pecado, determinar el castigo y mostrar a los hombres que el pecado trae destrucción, muerte y condenación; en cambio, la obediencia trae vida, liberación y bendición.. (Romanos 3: 19-20; Deuteronomio 30:19)
3. La Ley, también tenía otro objetivo, revelar la incapacidad del hombre poder vencer el pecado, mostrarles a los hombres la necesidad de un Salvador y dejar en claro, que la liberación del pecado, solo se produce, a través del sacrificio de sangre ofrecido por un sacerdote o un mediador (pronosticando a Jesús y Su sacrificio en la cruz). (Gálatas. 3:24)
C. Podríamos hacer, una serie más sobre la Ley, por ahora, solo consideremos este pensamiento.
1. El lugar de la Ley de Moisés, en la vida de un cristiano fue un problema de la iglesia primitiva, porque muchos de los primeros conversos, eran judíos que habían crecido y vivido bajo el régimen de Ley toda su vida.
2. El Nuevo Testamento, es claro, en dar detalles que la Ley de Moisés (reglamentos, ceremonias, sacrificios) no son para los cristianos, porque el fin, de la Ley, es Amar a Dios y amar al prójimo.
3. Este el punto para nuestro estudio en esta clase. El objetivo final de Dios, en la redención y la salvación del hombre, fue más, que dar a hombres y mujeres un código externo de conducta para mejorar su comportamiento, y para reconocer y refutar el pecado.
a. Su objetivo fue producir un cambio interior del hombre, cambiar su naturaleza de pecaminosa a santa, dándonos poder desde adentro para expresar y demostrar su justicia como hijos de Dios.
1. El problema del hombre, es más de que lo que dice y hace. El hombre es pecador de nacimiento, es un linaje caído, a través, del pecado de Adán, los hombres y las mujeres fueron constituidos pecadores por naturaleza. (Romanos. 5:19; Efesios 2: 1-3)
2. El objetivo de Dios, fue, es y será, eliminar el pecado y transformar a hombre pecador en santo. Su objetivo, es hacer que los hombres, sean justos y correctos consigo mismo y con los demás. La Ley de Moisés, no pudo y nunca transformar al hombre, solo lo condeno por el pecado.
b. La ley de Moisés, no era deficiente, aunque era santa, justa y buena (Romanos. 7:12). El problema, radicaba, en que era imposible cumplir los requisitos de la Ley, porque dependía del poder de la carne caída y pecadora.
1. Cuando Dios le dio la Ley de Moisés a Israel, prometió que llegaría un día, en que les daría un corazón obediente (Deuteronomio. 30: 6), un mensaje, que hizo eco, en los profetas a lo largo de la historia de Israel. (Jeremías. 31: 31-34; Ezequiel 11: 19-20; Ezequiel 36: 26-27)
2. (Romanos. 8: 3-4) Porque Dios ha hecho, lo que la Ley no pudo hacer, el mundo está esclavizado por el pecado, envió a su propio Hijo, a semejanza de hombre y debido al pecado, condenó el pecado en la carne; para que se cumpla, el justo requisito de la ley en nosotros que tenemos nuestras vidas transformadas, no según la carne, sino según el Espíritu.
3. La Cruz, nos abrió el camino para convertirnos literalmente de Dios, a través del nuevo nacimiento o la regeneración; ahora, por la vida de Dios en nosotros, podemos vivir en un nuevo régimen de justicia. (I Pedro. 2:24)
4. Ahora hagamos un viaje lateral rápido: ¿Y qué pasa con los Diez Mandamientos? ¿Se aplican a los cristianos todavía? ¿Por qué, no se expresan específicamente en la iglesia de los Hechos? Como ustedes, pueden ver, en el Antiguo Testamento, la ley sujetaba a la carne; más, en régimen de la gracia, en el Nuevo testamento, los creyentes están sujetos al Espíritu.
a. Los Diez Mandamientos, son el fundamento de la Ley de Moisés, los primeros cuatro, exaltan los deberes de Israel hacia Dios, los últimos seis, exaltan los deberes al prójimo. (Éxodo. 20: 1-17)
b. Hay sentimientos detrás de ellos, que se expresan en algún lugar del Nuevo Testamento, no como condiciones de salvación, sino como expresiones de justicia; es decir, del tipo de comportamiento que los hijos de Dios deben exhibir.
(1. Marcos. 12: 30-2; I Corintios. 10: 7; Mateo 3: 5)
7. (Hebreos. 13: 4; 8; Efesios. 4: 28; Colosenses. 9: 3. Efesios. 9: 10).
C. Los cristianos, como todo ser humano, no están bajo la ley de Moisés, están bajo la Ley de Cristo, que es la Ley del amor: “Ama a Dios y ama a tu prójimo). (Gálatas 6: 2; Juan 15:12; Juan 15:17).
5. Algunos cristianos equivocados, dicen que sí, les dices, que deben "hacer" algo que se trate de obedecer cualquier regla, los estás sometiendo a la ley, que eso está mal, porque ahora estamos bajo la gracia.
a. Es cierto, que la gracia, nos ha salvado del pecado y nos ha hecho justos, santos hijos, transformando cada parte de nuestro ser a la imagen de Cristo.
1. Sin embargo, las nuevas criaturas santas, justas, como hijos de Dios, todavía necesitan, que se les diga qué hacer; necesitan de un maestro, porque todavía, no estamos totalmente transformados a la imagen de Cristo; así como Cristo, fue obediente hasta la muerte, así, nosotros tenemos que ser.
2. Todos los cristianos grandes y pequeños, necesitamos instrucción para vivir una vida justa, porque nuestras mentes, están oscurecidas por el pecado y nuestro comportamiento se ha dedicado a servir a nuestro yo, por eso, necesitamos un estándar de comportamiento justo. (Romanos. 12: 1-2).
a. Este patrón en el Nuevo Testamento, como norma de vida, lo encontramos, en la epístola de Pablo a los efesios; el apóstol, dedicó los primeros tres capítulos a lo que la gracia, ha hecho y nos está haciendo en nuestro ser interior, aclarándonos, quiénes somos en unión con Cristo; en los últimos tres capítulos están dedicados a enseñarnos las reglas de cómo debemos vivir. Recordemos, qué es la ley, tiene reglas de conducta y patrones de comportamiento.
1. Es necesario y fundamenta, decir a las nuevas criaturas, no mientas, robes o tengas relaciones sexuales con nadie que no sea tu cónyuge, porque esto agrada a Dios.
Esto, no es ley ni legalismo, es la instrucción para vivir una vida justa. (II Timoteo 3: 16)
2. La instrucción, sobre cómo debemos vivir una manera piadosa, es fundamento de la Palabra de Dios, la Biblia, porque la Ley de Dios se expresa a través de Su Palabra escrita.
A. Desde la primera vez, que la palabra ley aparece en la Biblia, se usa la palabra hebrea que significa “instrucción, dirección o ley” (Éxodo. 13: 9)
B. (Salmo 19: 7) La Ley del Señor, hace sabio al sencillo, literalmente: al tonto, al ignorante; (Sal 37: 31) La Ley del Señor es puro corazón, El nunca dará un paso en falso, nunca se equivoca.

1. La ley de Dios, se expresa en su Palabra escrita, la Biblia. Su Palabra (Su Ley) obra en el proceso de limpieza y transformación en nuestras vías, cuando lo reconocemos al señor como nuestro soberano, obedecemos Su Palabra.
a. (Efesios. 5: 25-27) Jesús se entregó, a sí mismo por la iglesia (creyentes en Él) para que pudiera santificarnos y limpiarnos con su Palabra.
b. Cuando creemos en el evangelio, sobre la salvación del pecado, el Espíritu de Dios usara la Palabra de Dios para regenera nuestro espíritu y transformar nuestra a santos y justos hijos de Dios.
(Juan 3: 3-5; Tito 3: 5; I Pedro. 1: 23; Santiago. 1: 18)
2. Después que nacemos de Dios, la Palabra o Ley de Dios, se convierte en una parte vital del proceso de transformación a la imagen de Cristo. (II Corintios 3:18) “Y todos nosotros, como con la cara descubierta, [porque] continuamos contemplando [en la Palabra de Dios] como en un espejo, la gloria del Señor, en la cual, estamos constantemente transformados a Su imagen y esplendor, de gloria en gloria, conforme al Espíritu del Señor”. (Biblia Ampliada)